lunes 28 de junio de 2010

Interdit

"Muchas situaciones deberían estar prohibidas [en una novela], todo lo que respecta a conseguir y perder empleos, propuestas de matrimonio, recepción de cartas de amor por cualquiera de los dos sexos [...] todas las alusiones a enfermedad o suicidio (excepto la locura), todas las citas, todas las menciones a genios, promesas, escribir, pintar, esculpir, el arte, la poesía, y las frases: 'Me gusta lo que haces', '¿Y esto qué significa?', 'Esto es muy bueno', 'Voy a prepararte un poco de café', todos los jóvenes con ambición o las jóvenes con emoción, todos los comentarios como: 'Querido, he encontrado una casita (piso, castillo) maravilloso', 'pídemelo en otro momento, querido, pero por favor, esta vez no, ahora no', 'te amo, por supuesto que te amo' (no te amo), y 'no, no es eso, es que me siento terriblemente cansado'.
Nombres prohibidos: Hugo, Peter, Sebastian, Adrian, Ivor, Julian, Pamela, Chloe, Enid, Inez, Miranda, Joanna, Jill, Felicity, Phyllis.
Caras prohibidas: todos los jóvenes con el cabello rizado o los ojos bonitos, todas las caras delgadas y demacradas de intelectual, todos los personajes como faunos, todos los que midan más de metro ochenta o se distingan de cualquier forma, y todas las mujeres con hueco en la nuca (a él le encantaba como se le rizaba el cabello en el pequeño hueco que tenía ella en la base de la nuca)."
- Cyril Connolly, "More About the Modern Novel," en The Condemned Playground: Essays 1927-1944. Citado en la página 161 de Los mecanismos de la ficción: Cómo se construye una novela, de James Wood. Madrid: Gredos.

 
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