martes 16 de junio de 2009

Bloomsday, o la no-Odisea

16 de junio de 2009, Barcelona

Primera Parte: Telemaquia, o Prólogo
“I fear those big words, Stephen said, which make us so unhappy.”
-James Joyce, Ulysses


Sentado a la mesa de la cocina, me cuenta una iniciativa bloggera que desde este momento llamaremos ‘Bloomsday’. “Yo voy a participar,” dice, con esa mezcla de atrevimiento y entusiasmo tan característica de él, “y creo que tú también deberías”.

Soy Virgo, zurda, obsesiva, especialista en literatura inglesa, y estamos hablando de un homenaje a James Joyce. No. Estamos hablando de un homenaje a la gran novela de James Joyce. Se desatan entonces los mil demonios de la inseguridad que habitan en mí y que, normalmente, mantengo encerrados bajo siete llaves:

“Pero ¿cómo? ¿un homenaje al Ulises de Joyce?”
“Y ¿cómo? ¿una entrada en el blog al estilo de Joyce?”
“Y ¿qué? ¿tengo que intentar hacer lo mismo que hace Leopold Bloom en ese día?”
“Y, una vez publicada la entrada en el blog ¿qué pasa?”
"Y, y, y, y ..."

Acepto el reto.

Empieza aquí mi Odisea Bloomsday.

Segunda Parte: Odisea, o Viaje
“Hold to the now, the here, through which all future plunges to the past.”
-James Joyce, Ulysses

Virgo, zurda, obsesiva. Intento acoplar mi devenir diario al de Leopold Bloom. Decido que mi 16 de junio de 2009 deberá empezar a las 8 en punto de la mañana. Decido que todo lo que me ocurra durante el día deberá dividirse nítidamente en 18 episodios o capítulos narrados a través de monólogo interior con múltiples juegos de palabras, parodias y alusiones. Decido que mi capítulo final contendrá 8 frases interminables y sin puntuación. Decido que inventaré un personaje (yo misma), un narrador (yo misma), incluso un autor (¿yo misma?).

Virgo, zurda, obsesiva. Intento acoplar mi devenir diario al de Leopold Bloom.

Intento ir a la oficina de correos de Plaça Bonsuccés y recibir una carta de amor, comprar el periódico en uno de los kioscos de Ronda de Sant Antoni, entrar en unos baños públicos en Plaça dels Angels, pero me distraigo al cruzarme casualmente con un conocido.

Intento asistir a un funeral, escribir un anuncio por palabras en una de las paredes del Centre de Cultura Contemporània, comprar dos pasteles para echarlos inmediatamente a un charco de agua en la calle Tallers, pero me distraigo imaginando eclipses de sol.

Intento ver la estatua de Venus al llegar a Plaça Universitat, elaborar una rocambolesca teoría sobre el Hamlet de Shakespeare, anotar mentalmente el proceder de diecinueve personajes que transitan por la calle Aribau, pero me distraigo con unos músicos callejeros con cola de pez.

Intento visitar a alguien que acabe de dar a luz en el Hospital del Mar, parodiar a los grandes autores de la literatura inglesa, elaborar una complicada obra de teatro extemporáneo en Riera Alta, pero me distraigo pensando en el amor mientras vuelvo andando a casa desde la Estació de Sants.

Tercera Parte: Nostos, o Vuelta al hogar
“… and how he kissed me under the Moorish wall and I thought well as well him as another and then I asked him with my eyes to ask again yes and then he asked me would I yes to say yes my mountain flower and first I put my arms around him yes and drew him down to me so he could feel my breasts all perfume yes and his heart was going like mad and yes I said yes I will Yes.”
-James Joyce, Ulysses

Una. Vuelvo a casa Virgo, zurda, obsesiva.
Dos. Vuelvo a casa con mi fracaso absoluto.
Tres. Vuelvo a casa con mis mil demonios desatados.
Cuatro. Vuelvo a casa sin mis nítidos 18 episodios o capítulos.
Cinco. Vuelvo a casa sin juegos de palabras, parodias y alusiones
Seis. Vuelvo a casa sin personaje, sin narrador, sin autor.
Siete. Vuelvo a casa tras mi no-Odisea.
Ocho. Vuelvo a casa y dudo que hoy haya sido 16 de junio.

 
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